De Enciclopedia, la enciclopedia libre.
- ¿Qué quieres tú? Si dices que lo más importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de algo que no ves.
- Si dices que lo más importante es el dinero, el poder, el reconocimiento social, la causa justa, Dios o la eternidad; entonces, hablas de algo que ves o que imaginas.
- Nos pondremos de acuerdo, cuando digas: "Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!"; "...quiero esto porque me tranquiliza; no quiero aquello porque me desconcierta o me violenta".
- ¿Será entonces que toda aspiración, toda intención, toda afirmación y toda negación, tienen por centro tu estado de ánimo? Podrías replicar que aunque triste o alegre, un número es siempre el mismo y que el sol es el sol, aunque no exista el ser humano.
- Yo te diré que un número es distinto a sí mismo según tengas que dar o recibir, y que el sol ocupa más lugar en los seres humanos que en los cielos.
- El fulgor de una brizna encendida, o de una estrella, danza para tu ojo. Así, no hay luz sin ojo y si otro fuera el ojo, distinto efecto tendría ese fulgor.
- Por tanto, que tu corazón afirme: "Amo ese fulgor que veo!", pero que nunca diga, "ni el sol, ni la brizna, ni la estrella, tienen que ver conmigo!".
- ¿De qué realidad hablas al pez y al reptil, al gran animal, al insecto pequeño, al ave, al niño, al anciano, al que duerme y al que frío o afiebrado vigila en su cálculo o su espanto?
- Digo que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro fuera el oído, otro canto tendría lo que llamas "realidad".
- Por tanto, que tu corazón afirme:"Quiero la realidad que construyo!".